Sobre el nuevo Megaupload

Como todos sabéis, hoy es el gran día. Normalmente no me haría eco de noticias de ésta índole, y más teniendo en cuenta la parafernalia publicitaria que orquesta todo el movimiento bajo la tutela de Kim.com, Kimble para los amigos, constituyendo lo que en su opinión es una oda por las libertades digitales. Sin embargo, la respuesta del público es simplemente abrumadora ante tal desafío a los otrora verdugos del difunto megaupload, que se hace imposible dejar el tema de lado.
¿Y está teniendo éxito? Servidores colapsados y un ritmo de registros que se presume del orden de cientos de miles de peticiones por hora según el propio Dotcom, quién 15 minutos antes del lanzamiento llegó a mencionar en un tweet al propio Barack Obama, parecen ser motivos suficientes para considerarlo así. Por lo menos en mi humilde opinión. Los servidores tampoco parecen querer desmentir el sentimiento general de los que se encuentran con que no son capaces de acceder al domino del sucesor espiritual de Megaupload, http://mega.co.nz/ .
Para quién no lo recuerde, aún siendo algo poco probable, voy a dar un breve repaso:
Megaupload fue el germen de la revolución de lo que se conoce como las descargas directas, o lo que es lo mismo, compartición de contenidos obteniéndolos directamente a partir de un servidor mediante http, lo que posibilitaba el uso del navegador como herramienta de descargas, y un sinfín de posibilidades. El que en este punto no pueda ver todavía las ramificaciones que hicieron de la tendencia un comportamiento extendido y aceptado mejor que se retire.
Su ascenso fue fulgurante, llegando a facturar varios cientos de millones de dólares y constituyendo una de las más importantes fuentes de tráfico en Internet, rivalizando con la mismísima Google. Entre sus grandes atractivos destacaban la velocidad de descarga, los altos límites para usuarios gratuitos, y un programa de recompensas que ofrecía apetecibles cantidades en función de las descargas obtenidas. Los servicios de intercambio fueron incluso usados por miles de las mayores empresas del mundo como no ha tenido reparos en publicar su creador. Aunque no todo podían ser luces en la historia de Dotcom... la alargada sombra de la industria iba poco a poco cerniéndose sobre el futuro de ecosistema Mega, para abalanzarse en un ataque fatídico que terminaría por materializarse en la apropiación del dominio por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América y con el arresto en Nueva Zelanda de la cúpula administrativa de la empresa. El resto es historia... hasta el día de hoy.
Pero lejos de acobardarse, la apuesta y el desafío son claros. En cierta forma podríamos pensar que lo excesivos gestos de Dotcom en sus cuentas en las redes sociales o su página web son una especie de forma de evitar el desastre dando la imagen de un defensor de las libertades que lucha contra la opresión. No sabemos si las coletillas fáciles serán eficaces o no para convencer a la gente, pero la apuesta tecnológica va en serio.
Un año ha transcurrido desde el cierre de Megaupload, y el famoso hacker y su equipo han tenido mucho tiempo para idear un sistema que sea prácticamente imposible de bloquear globalmente. Entre las primeras medidas es imposible no mencionar los blindajes legales, mediante la distribución de los centros de datos en países con leyes más laxas en lo tocante al intercambio de archivos. Era de esperar que la primera medida fuese impedir ataques legales..... Sobre las características tecnológicas en las que se sustentará el nuevo servicio sabemos lo que Kimble ha ido anunciando con cuentagotas: Granjas con armarios de 14PB por unidad y mayor ancho de banda que toda Nueva Zelanda (suena a exageración...), encriptación completa al vuelo mediante un esquema de cifrado RSA de 2048 bits ... Lo que supone el acercamiento a las masas del internet cifrado, como comenta Enrique Dans en su artículo.
¿Y qué representa esto para el internauta de a pié? Sencillamente nada, o todo. Porque esa es la apuesta que hace Dotcom. Para regocijo de los fans, Mega ofrece un modelo de negocio similar y todavía mayores prestaciones que su predecesor. Por ejemplo, 50 GB de almacenamiento iniciales hacen palidecer a otros servicios como Dropbox o Google Drive. Por ahora poco se sabe de las características reales del servicio, en parte por la insistente saturación de la capacidad de los servidores, sin embargo la criatura apunta a maneras. En este momento, la prensa que ha tenido acceso preferente nos detalla sus tarifas premium.
En definitiva, vuelve Megaupload, mientras el mundo en general tiembla. Los usuarios, ante los rumores, con la expectación; los ISP, mientras hacen planes de como gestionar un aumento de tráfico de en torno al 5% de nuevo en palabras de Kimble; los holdings de la industria audiovisual tiemblan, ante la perspectiva de que se repita la historia y el mayor servicio de intercambio de archivos resucite de sus cenizas.
Por lo de pronto la primera piedra la ha tirado la industria discográfica, logrando que una campaña de publicidad sobre Mega fuese cancelada.
Actualización: Poco a poco se van conociendo los nuevos detalles del fucionamiento de Mega. Por lo que parece y contradiciendo lo que Dotcom dijo en un principio, los usuarios premium de Megaupload no recuperarán sus cuentas. Detrás de la decisión, dicen, están las recomendaciones de los abogados de la plataforma. El programa de recompensas tampoco parece haber encontrado su camino hacia el nuevo sistema- podemos ver una lista de las características que piensan integrar en esta página -. Además, para sorpresa general, el sistema de compartición de archivos del servicio parece requerir que se introduzca una contraseña sólo conocida por el uploader, lo que implicaría que no podría repetirse el modelo de descargas de su antecesora y dejaría a Mega como algo similar a Dropbox.
Claro que en su infinita sabiduría, simplemente sería como una salvaguarda legal más para quitarse de encima toda la responsabilidad de los contenidos y además impedir que éstos puedan ser borrados al no tener acceso a los mismos para su comprobación. La cuestión es que los usuarios ya comienzan a compartir sus claves.
Taxo:


